El desayuno alimenta el cerebro

Como ya comenté hace unos días estoy leyendo “La cocina de la salud” de Ferran Adrià, Valentí Fuster y Josep Corbella.

El libro está estructurado siguiendo un día de una familia en la que conviven 3 generaciones y nos va ofreciendo unas guías a seguir para llevar una alimentación sana y equilibrada.

El primer punto que me ha gustado es que no todas las comidas del día han de ser equilibradas en sí mismas, sino que a lo largo del día es cuando debemos mantener este equilibrio y debemos llevar una dieta variada para que la monotonía no nos haga abandonar los buenos hábitos.

En el libro se pone mucho énfasis en el desayuno por dos motivos principales.

El desayuno alimenta al cerebro

Y es que el cerebro es un gran consumidor de energía, tanto que consume el 25% de la glucosa generada por el organismo. Por lo tanto es muy importante empezar el día cargando bien las pilas para que nuestro cerebro funcione correctamente tanto en el colegio como en el trabajo.

Desayunar bien previene la obesidad

Aunque parezca lo contrario hay muchos estudios que corroboran que las personas que desayunan bien padecen menos sobrepeso. Apurar hasta el último segundo en la cama y salir con prisas son las principales causas para saltarnos el desayuno lo que generalmente conlleva que suplamos esa falta con alimentos que contienen más grasas a media mañana o en la siguiente comida.

Vistos estos dos importantes motivos para no saltarnos el desayuno, vamos a ver ahora de qué se compone un desayuno completo:

Carbohidratos complejos

La diferencia entre los carbohidratos simples y los complejos es que los simples (azúcares) son moléculas pequeñas que no requieren que el cuerpo las procese para aportar energía. Son dulces y se usan de forma inmediata y, si no se necesitan se acumulan en forma de grasas.

Los carbohidratos complejos suelen ser más insípidos y sí, ya habréis adivinado que estos son los buenos (no iban a ser los buenos los dulces!) ya que al tratarse del moléculas complejas el cuerpo los tiene que procesar y de esta forma nos aseguran varias horas de energía.

Así una buena forma de comenzar el día es con un buen bol de cereales.

La fibra

Estoy aprendiendo mucho con este libro ya que he visto que la fibra también son carbohidratos por su estructura química pero su efecto en el organismo es distinto ya que en lugar de aportar calorías, las limitan.

La fibra no soluble como la de los cereales integrales o los vegetales de hoja verde nos aporta sensación de saciedad y la fibra soluble que podemos encontrar por ejemplo en las manzanas o en la pulpa de muchas frutas y legumbres interfiere en el paso del azúcar y el colesterol a la sangre.

La leche

Como ya he comentado en algún otro post yo tiendo a evitar tanto la leche como otros derivados lacteos ya que no me sientan bien. El inconveniente de la leche suele venir de la lactosa, el azúcar de la leche. Para que nuestro organismo pueda digerir correctamente la lactosa es necesaria una enzima, la lactasa. Esta enzima que está presente en todas las crías de mamíferos mientras dura la lactancia, desaparece posteriormente y este es el motivo principal por el que en la edad adulta suele generar intolerancias.

Personamente creo que a esta intolerancia no se le da la suficiente importancia. Hacer que nuestro organismo tenga que procesar la lactosa cuando no dispone de los recursos necesarios para hacerlo (lactasa) obliga al cuerpo a destinar más recursos a la digestión y en ocasiones empeora la calidad de nuestro estómago e intestinos. Cuando el proceso digestivo no funciona correctamente no puede procesar bien otros alimentos y así algunas vitaminas no pueden ser correctamente asimiladas, por lo que nos acarrean algunas carencias facilmente evitables.

La leche se puede sustituir por “leches” vegetales como la de avena, espelta, kamut, almendras, avellanas o arroz, según tus propias preferencias.

En resumen, un buen desayuno basado en cereales y fruta nos ayuda a empezar bien el día, tener más energía y controlar nuestro peso.

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Desayuno: Cereales inflados con leche de avena y fruta

Vale, suena a que es un rollo de desayuno cuando estás acostumbrado a comer un buen bocadillo de jamón, pero tengo que decir que después de unas semanas de prueba y error he llegado a encontrar mi camino en este tipo de desayunos.

Los cereales son la base

Los cereales inflados dan un toque distinto a los típicos copos y, aunque siguen siendo un poco sosos, se pueden acompañar de muchos complementos que les darán color y los hacen más ricos. Si son ecológicos, pues mejor.

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Hay bastante variedad de cereales que se pueden utilizar. Yo, debido a mis intolerancias me inclino por la avena, el trigo sarraceno y el mijo y he descartado el trigo, la espelta y el maíz que no me caen tan bien. No hace falta elegir solo uno, podemos mezclarlos hasta encontrar la combinación que más se adapte a nuestros gustos.

¡Todos a remojo!

Para regar los cereales yo uso leche de avena, o leche de avena con almendras que son las que mejor me sientan pero se puede utilizar leche de arroz, de espelta, de kamut o cualquier otro tipo. Como medida yo pongo un vasito pequeño para que no queden nadando.

Personalmente la leche de vaca prefiero evitarla por muchas razones, pero si os gusta y os cae bien también se puede utilizar.

Endúlzate la vida

Lo malo de estos cereales taaaan ecológicos y sin naaaada añadido es que ¡son taaaan sosos!

Estamos acostumbrados a comer todo edulcorado o salado en exceso y no conocemos los sabores auténticos de los alimentos y cuando quitamos todo ese azúcar extra los sabores nos parecen sosos y aburridos. Yo os recomiendo darles una oportunidad ya que al cabo de unos días de tomar los cereales nuestro paladar se va acostumbrando y cada vez disfutamos más del sabor. Y para que al principio no se nos haga cuesta arriba hay que agudizar el ingenio para encontrar edulcorantes naturales que nos hagan la vida más feliz.

Podemos utilizar Stevia tal y como si utilizásemos azúcar, pero en este caso yo os propongo ser un poco más creativos y usar frutas como el plátano o la pera o cualquier fruta de temporada. También podemos usar frutos secos y aunque el resultado no será tan dulce sí que aportarán un extra de sabor.

A mí me encantan los dátiles que son extremadamente dulces. Si los cortamos en trocitos los iremos encontrando en cada cucharada y nos resultará mucho más agradable el sabor.

También podemos encontrar bastante facilmente fruta seca: frutos rojos, mango o coco y así ir variando nuestro desayuno para que no se nos haga aburrido.

Y tú ¿Qué desayunas?

Mini-Croissants

Hace unos días vi en www.lovities.com una receta de unos mini-croissants de chocolate que parecían fáciles de hacer. La verdad es que sido muy divertido hacerlos, parece que tenga que ser algo complicado y en realidad es muy fácil! 😉

Datos prácticos

  • Tiempo de preparación: 1 hora
  • Dificultad: fácil

Ingredientes para 16 mini-croissants

  • 2 láminas de masa de hojaldre. Para esta receta necesitaremos que la masa sea redonda, así que si ya viene así mucho mejor. La de la cocinera es perfecta.
  • Chocolate de cobertura con leche
  • 2 cucharadas de Mantequilla
  • Almendras picadas
  • Dulce de leche
  • Miel
  • Agua
  • 1 huevo

Preparación

  1. Al baño maria fundimos el chocolate con la mantequilla. Una vez fundido le añadimos las almendras picadas.
  2. Extendemos 1 lámina de masa de hojaldre. En el caso de que no sea redonda la podemos cortar con un plato grande.
  3. Cortamos la masa en 8 porciones, como si fuera una pizza.
  4. Ponemos una cucharada de la mezcla de chocolate con almendras en cada porción, situándola en la zona ancha.
  5. Enrollamos cada porción empezando por la zona más ancha. Damos forma a las patas de los croissants y cerramos bien para que al hornear no se salga el chocolate desecho (a ver si tenéis más cuerte con esto, a mí se me ha salido bastante..)
  6. pintamos con el huevo batido
  7. Repetimos la operación con la segunda lámina de hojaldre. En este caso, en lugar de chocolate pondremos de relleno dulce de leche.
  8. Metemos en el horno, precalentado a 180º, a unos 160-170º y hasta que el hojaldre se vea dorado. Yo no sé si es cosa de mi horno, pero han estado unos 45 minutos bien buenos..
  9. Mientras se hornean los croissants ponemos 3 cucharadas de miel con un chorrito de agua a calentar. No es necesario apenas calentarlo ya que se mezcla muy rápido y la miel pierde propiedades con el calor, así que con unos segundos será suficiente.
  10. Cuando sacamos los croissants del horno los pinchamos con un palillo y los pintamos con el almibar. Al pincharlos el almibar podrá penetrar en el croissant.

Listo!

Y para variar…

La receta como véis es muy fácil, la gracia del asunto está en el relleno: dulce, salado, innovar para encontrar los mejores sabores, así que… ¿cuál es tu favorito?