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Cómo cura la avena

Hace unos años leí este libro y me impresionó mucho ver todas las propiedades que tiene la avena.

Entre otras muchas…

  • Nos aporta energía que se usa según el cuerpo necesita a diferencia de otros cereales que nos aportan la energía de forma rápida pero pierde su efecto rápidamente.
  • Contiene proteínas de mucha calidad con 7 de los 9 aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita y que no produce, por tanto debe aportarlos de la alimentación.
  • Contiene vitaminas B1, B2 muy beneficiosas para el sistema nervioso.
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La receta perfecta de galletas de avena sin azúcar

Hace ya un par de semanas que estoy venga a probar variaciones de la receta de galletas de avena y stevia que encontré en el blog de Ernest Subirana. Después de muuuchos intentos por fin la semana pasada cuando fuí a desayunar fué ¡wow! por fin saben dulces y sí, unas galletas sin nada de azúcar pueden estar buenísimas.

Ahí va la receta ¡enjoy!

Ingredientes

1 huevo
1 plátano
3 dátiles
1 vaso pequeño de leche de avena (no lo he probado con otro tipo de leche vegal pero imagino que se podrá cambiar.  La semana que viene lo probaré con leche de arroz)
1 vaso grande de copos de avena finos
2-3 cucharadas soperas de coco rallado

Preparación – ¡A mezclar!

  • Batimos bien el huevo
  • Cortamos el plátano y los dátiles en trocitos muy pequeños y los incorporamos al huevo mezclando bien.
  • Añadimos la leche de avena y seguimos mezclando
  • Vamos incorporanto los copos de avena hasta que quede consistente.
  • Finalmente añadimos el coco rallado al gusto.

Cuando esté bien mezcladito ya tenemos la masa lista. Ahora ponemos el horno a precalentar a 180 grados mientras formamos las galletas en la bandeja del horno.

Con una cuchara vamos poniendo montoncitos de la masa en la bandeja (si puede ser con papel de horno, mejor) y los aplastamos dándole forma de redonda sin que quede muy grueso.

Lo ponemos al horno unos 20-25 minutos. En mi horno más bien son los 25 pero cada horno es un mundo así que hasta que estén bien doraditas.

Se dejan enfriar y… ¡a disfrutar!

Cómo elegir nuestras compras

Sigo con el libro La cocina de la salud.

Después del primer capítulo dedicado al desayuno en esta ocasión nos vamos de compras y vemos cómo elegir los productos que más nos convienen y es aquí dónde empiezo a tener algunos desacuerdos con las opiniones de los autores cuando nos dicen que los transgénicos o aditivos son seguros y que si los tomamos, o no, depende solo de una cuestión ideológica…

Aditivos

Según el libro los aditivos son seguros en las cantidades que se incluyen en un alimento concreto. ¡Pues faltaría más! ¿O es que encima deberían poner cantidades consideradas perjudiciales o incluso cancerígenas y venderlas libremente en los supermercados?

Pero aquí la clave está en este concepto: “En las cantidades que se incluyen en un alimento concreto”. El problema de esto es que durante un día o una semana no solo comemos ese alimento concreto y hay miles de productos que contienen una “cantidad segura” de ese aditivo. Así que si sumamos esas pequeñas cantidades dejan de ser tan pequeñas y hay estudios que demuestran que algunos de estos aditivos son perjudicales por acumulación.

Aparte de esto indica una sencilla guía para conocer de qué tipo de aditivo se trata:
E: nos indica que ese aditivo está aceptado por la Unión Europea
100-199: Colorantes
200-299: Conservantes
300-399: Antioxidantes, reguladores de acidez…

Como esto puede quedarnos un poco escaso aquí tenemos una lista de los aditivos permitidos en la Unión Europea.

Dos de los que nos encontramos “hasta en la sopa” y que yo personalmente trato de evitar como la tiña son:

  • E951 El Aspartamo es un edulcorante artificial que podemos encontrar en miles de productos como refrescos y otros productos envasados.
  • E621 El Glutamato monosódico es un potenciador del sabor que si os paráis a mirar en las etiquetas os sorprenderá que está en casi todos los alimentos preparados.

Evitar todos estos aditivos es muy fácil y a la vez muy complicado. La parte fácil es que si evitamos los productos envasados y precocinados nos habremos deshecho fácilmente de ellos. Lo complicado está en que hay que dejar de lado la facilidad que nos da calentar un precocinado o comprar cualquier producto ya envasado y que podemos guardar durante tiempo y dedicar más tiempo a la compra de productos frescos y a cocinarlos.

Para mí está siendo un cambio difícil, y eso que no acostumbraba a comprar precocinados, pero aún así ¡hay que dedicar mucho tiempo a la compra si quieres leer todas las etiquetas! En cualquier caso os animo a hacer este ejercicio ya que os daréis cuenta de todos los ingredientes “sorpresa” que lleva cualquier alimento que podemos comprar en un supermercado.

 

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Sobredosis de azúcar, el dulce veneno

Hoy es el día de comer la tradicional mona de pascua y es también el primer año que no la he comprado ya que hace ya un mes que dejé de tomar azúcar, o casi. ¿Por qué casi? pues porque a veces se hace muy difícil encontrar productos que no contengan nada de nada.

Durante este mes también he aprovechado para buscar información y ver documentales relacionados con la alimentación y me ha sorprendido encontrar muchos artículos con nombres tan rimbombantes como el del título del post: Sobredosis de azúcar, el dulce veneno y me pregunto ¿es realmente para tanto?

En mi caso dejé de tomar el azúcar debido a una intolerancia pero en caso de no tenerla ¿Debemos también evitarlo? yo cada vez tengo más claro que sí, quizá no es necesario prescindir de ella totalmente, pero sí es recomendable reducir su consumo.

Seguiré con el tema del azúcar, pero de momento dejo aquí un vídeo interesante sobre los intereses del lobby de la alimentación que ya es bastante esclarecedor.

El desayuno alimenta el cerebro

Como ya comenté hace unos días estoy leyendo “La cocina de la salud” de Ferran Adrià, Valentí Fuster y Josep Corbella.

El libro está estructurado siguiendo un día de una familia en la que conviven 3 generaciones y nos va ofreciendo unas guías a seguir para llevar una alimentación sana y equilibrada.

El primer punto que me ha gustado es que no todas las comidas del día han de ser equilibradas en sí mismas, sino que a lo largo del día es cuando debemos mantener este equilibrio y debemos llevar una dieta variada para que la monotonía no nos haga abandonar los buenos hábitos.

En el libro se pone mucho énfasis en el desayuno por dos motivos principales.

El desayuno alimenta al cerebro

Y es que el cerebro es un gran consumidor de energía, tanto que consume el 25% de la glucosa generada por el organismo. Por lo tanto es muy importante empezar el día cargando bien las pilas para que nuestro cerebro funcione correctamente tanto en el colegio como en el trabajo.

Desayunar bien previene la obesidad

Aunque parezca lo contrario hay muchos estudios que corroboran que las personas que desayunan bien padecen menos sobrepeso. Apurar hasta el último segundo en la cama y salir con prisas son las principales causas para saltarnos el desayuno lo que generalmente conlleva que suplamos esa falta con alimentos que contienen más grasas a media mañana o en la siguiente comida.

Vistos estos dos importantes motivos para no saltarnos el desayuno, vamos a ver ahora de qué se compone un desayuno completo:

Carbohidratos complejos

La diferencia entre los carbohidratos simples y los complejos es que los simples (azúcares) son moléculas pequeñas que no requieren que el cuerpo las procese para aportar energía. Son dulces y se usan de forma inmediata y, si no se necesitan se acumulan en forma de grasas.

Los carbohidratos complejos suelen ser más insípidos y sí, ya habréis adivinado que estos son los buenos (no iban a ser los buenos los dulces!) ya que al tratarse del moléculas complejas el cuerpo los tiene que procesar y de esta forma nos aseguran varias horas de energía.

Así una buena forma de comenzar el día es con un buen bol de cereales.

La fibra

Estoy aprendiendo mucho con este libro ya que he visto que la fibra también son carbohidratos por su estructura química pero su efecto en el organismo es distinto ya que en lugar de aportar calorías, las limitan.

La fibra no soluble como la de los cereales integrales o los vegetales de hoja verde nos aporta sensación de saciedad y la fibra soluble que podemos encontrar por ejemplo en las manzanas o en la pulpa de muchas frutas y legumbres interfiere en el paso del azúcar y el colesterol a la sangre.

La leche

Como ya he comentado en algún otro post yo tiendo a evitar tanto la leche como otros derivados lacteos ya que no me sientan bien. El inconveniente de la leche suele venir de la lactosa, el azúcar de la leche. Para que nuestro organismo pueda digerir correctamente la lactosa es necesaria una enzima, la lactasa. Esta enzima que está presente en todas las crías de mamíferos mientras dura la lactancia, desaparece posteriormente y este es el motivo principal por el que en la edad adulta suele generar intolerancias.

Personamente creo que a esta intolerancia no se le da la suficiente importancia. Hacer que nuestro organismo tenga que procesar la lactosa cuando no dispone de los recursos necesarios para hacerlo (lactasa) obliga al cuerpo a destinar más recursos a la digestión y en ocasiones empeora la calidad de nuestro estómago e intestinos. Cuando el proceso digestivo no funciona correctamente no puede procesar bien otros alimentos y así algunas vitaminas no pueden ser correctamente asimiladas, por lo que nos acarrean algunas carencias facilmente evitables.

La leche se puede sustituir por “leches” vegetales como la de avena, espelta, kamut, almendras, avellanas o arroz, según tus propias preferencias.

En resumen, un buen desayuno basado en cereales y fruta nos ayuda a empezar bien el día, tener más energía y controlar nuestro peso.